«Si te corres, son 100.000 yenes, si te corres sin permiso, son 200.000 yenes». Un salón de belleza atrae a clientas heterosexuales ingenuas que bajan la guardia al ser tratadas por mujeres. Las esteticistas se deleitan al observar cómo la clienta agoniza de placer mientras intenta contenerse, y con un masaje de puntos de presión, la llevan al orgasmo, asegurándose de que el placer la seduzca. Sus zonas erógenas son estimuladas durante un masaje arriesgado, y para cuando nota que su coño palpita, es demasiado tarde. Las dos esteticistas lesbianas, que son muy versadas en mujeres, hacen que la hermosa clienta se retuerza de placer y la provocan, haciéndola desmayarse de agonía con el tratamiento. La obligan a florecer en el placer lésbico, frotando sus coños húmedos hasta alcanzar un orgasmo doble.